El faro

La casa quedó rodeada entre edificios, sola. Allí, vive la abuela.
La única viva de su familia. Los acompañó a todos hasta sus últimos momentos.
Ahora, está rodeada de hijos y nietos, altos, jóvenes, hermosos, modernos.
Ella se mantiene fuerte y erguida, disfruta su casa y también de su entorno.
La mantiene con vida su afán por ayudar a su familia a ser feliz, para que crezcan y se desarrollen, para que disfruten la vida en plenitud y sean útiles a los demás. Para superar las pruebas que surgen en el camino, sacando de ellas lo positivo y seguir siempre adelante.
Es un camino sin fin, no bien se supera una prueba, surge otra. Cuando no es uno, es otro que viene a visitarla para plantearle nuevas situaciones.
La felicidad no es su estado permanente, se compone de momentos que se disfrutan y pasan y, luego, aparecen nuevos desafíos que ponen a prueba su fortaleza para enfrentarlos.
En esos momentos, toda su progenie mira hacia ella. Es el faro del clan que ella ha engendrado y orienta.
Por eso no se apaga. Su espíritu tiene la fortaleza de su casa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.