La semilla

Así había llegado al mundo, germinando entre algodones.

De pequeñito y frágil brote en capullo en flor se convirtió.

Dulce fresa por labios tiene.

Fresca como el rocío es.

Aterciopelado cual pétalos de rosa su piel se siente.

Dorados sus bucles como trigo en cosecha son.

Ella reposa con su brisa primaveral en la tarde estival.

Él, escurridizo y silencioso,

maligno trepador como la hiedra es.

Irrumpió en el lecho de flor,

deshojando su primavera.

Tiñendo de rojo su mundo rosado.

Al abrigo del frío como un invernadero tibio y húmedo

ella abriga en su ser la semilla

del fruto de su violación.

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