Partícula

Una vez me contaron una historia.

Y es que de tan pequeño tantito, fue creciendo.

Que de tanto, tantito contármela, se fue extendiendo.

¡Bien grande!

Y creyéndomela, me la creí.

Y la historia decía…

…que todas las hijas son hijas de todos los padres.

¡Ya es un tantito!

Y que los padres, que ya son padres de los hijos, son hijos de sus otros padres.

¡Ya es un tantazo!

Entonces pienso…

… de tanto haber tantito, de a poquito se lleno el mundo.

Conocí un amigo de otro amigo que a su vez tenía muchos tantos amigos.

Y que a uno de esos tantos amigos se le casaba una de las tantas hijas.

De tanto querer saber, ¡supe!

… y era ella tan gorda, tan llena de todo, de todo todito,

que había que cargarla.

De tanto, tantito que pesaba, nunca se movía.

Y es que todo todito, aburridita estaba

Hasta que en las postrimerías de su casamiento…

… de golpe, dejó de querer tanto de ¡tanto!

Pospuso la boda y se fue alivianando, desinflando, perdiendo aire como un balón.

Y sin más exigir tantito, solo poquito…

… fue allegándose al lecho de su madre, ¡de todas las madres!

Desprendida de todo, flotando cual ángel, entró a la iglesia.

Al tantito tiempo, insensibles sus pies, terrenales ahora, ¡tocaron tierra!

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