Desde el más allá

Galopando desbocado viene en su brioso corcel negro. Envueltos pasan ambos entre una niebla tenebrosa y gris.
Cubierta lleva todo su ser como una sombra perpetua en la oscuridad.
Estaba, el cielo de la noche, abrumado por el miedo y sin brillo.
El viento audaz intentó con su furia inclemente no dejarle pasar.
Pero el miedo siguió alastrándose sin piedad.
Ella, traicionera y paciente, acecha agazapada esperando silenciosa el momento de su triunfo.
El tiempo de pronto se detuvo bajo una quietud misteriosa.
Se sintió un silencio perturbador de un aterrador y desconocido sonido.
Pasos maquinalmente apresurados del corazón, que se agita y agota.
Reina de las sombras, tus pasos ya se han ido esfumando, porque vuelves llena de regocijo con lo que has venido a buscar para llevártelo a tu mundo sin vida.

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