El secreto

Giovanni era hijo de un matrimonio italiano que se había instalado en las afueras de Montevideo antes del comienzo del siglo XX. Su padre explotaba una plantación de viña y producía su propio vino. Con  su hermano se criaron entre podas de  viñedos,  vendimias y toneles. Para ellos, el mundo tenía olor a vino tinto.

Él era un joven  alegre, muy sociable y siempre dispuesto a disfrutar de la vida con sus amigos. Con el correr de los años, esos amigos se fueron casando pero él se mantenía libre. Don Juan, calavera, bonvivant y otros calificativos le decían sus amigos pero, en el fondo, todos lo envidiaban un poco.

Con Ernestina, una de sus amigas, se fue generando una relación más seria. La presentaba a sus amigos como su novia lo cual no impedía que mantuviera otras relaciones menos formales con otras mujeres. La novia oficial no sabía o, sí sabía,   toleraba esas indiscreciones de Giovanni. Por varios años, se prolongó el noviazgo. Él vivía en la casa de sus padres y ella con su madre en otro barrio de la ciudad.

Uno de sus mejores amigos era un hombre muy formal que llevaba una vida muy ordenada.  Juntos armaron un negocio de producción de vinos que durante varios años funcionó  con éxito.

El hijo de inmigrantes italianos había conseguido algo poco común, tener su negocio marchando, tener su novia fiel y sazonar su vida con otros ocasionales amoríos. Pero su cuerpo le cobró caro sus excesos y, a una edad relativamente joven, le detectaron una enfermedad incurable.  Los médicos le dieron un pronóstico poco alentador, su hígado estaba más allá de toda posibilidad de recuperación.

Nadie supo bien que cosas pasaron por la mente de Giovanni al verse frente a la posibilidad de morir joven pero sorprendió a todos anunciando su casamiento. Fue una hermosa fiesta y a  sus amigos y familiares  les dio una gran alegría.

Ernestina tenía dos grandes deseos, uno era casarse y formar su casa con Giovanni  y la otra ser madre. La naturaleza no la ayudó y la maternidad no llegaba, hicieron consultas, de todo tipo  pero fue inútil, el diagnóstico fue que nunca podría quedar embarazada.

Un día, cuando Giovanni  ya conocía su suerte,  le dijo a Ernestina que conseguiría una criatura para criarla como suya pero que nadie debía saber la verdad. Le contó solo a su socio bajo promesa de secreto lo que pensaba hacer. Todos deberían creer que la criatura era de Ernestina.

Giovanni tenía de sus amoríos relación con una chica de una zona alejada de Montevideo  y  resultó que esa chica quedó embarazada.

Bajo sus instrucciones, su mujer comenzó a decir entre sus familiares y amigos que ella estaba embarazada Simuló síntomas, cambió su estilo de ropa y se la rebuscó para ir aparentando que su vientre iba creciendo.

Él le prometió que, para la fecha que correspondía, conseguiría una criatura recién nacida y la anotarían como propia.

Una tarde le dijo a su mujer que se preparara para internarse en la clínica para partos. El médico principal los esperaba e internó a Ernestina en una discreta sala individual.

Un par de días después ingresó a la misma clínica la muchacha a punto de dar a luz y, tras un parto muy normal, una saludable niña lloró por primera vez. Ernestina salió muy feliz con la niña anotada en el registro civil como hija de ella y Giovanni. Los tres se mudaron a una casa que Giovanni había comprado en otro barrio.

La verdadera historia quedó protegida en el silencio de los pocos que la conocían.  Giovanni dejó este mundo habiéndole cambiando para bien la vida a tres mujeres. Una esposa fiel y estéril que consiguió ser madre; una joven que encontró solución a un problema difícil y una niña que crecería sin llegar a saber que su vida podría haber sido muy diferente.

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