Casualidad

Eran ya casi las seis de la mañana cuando Clara entraba en la cafetería del hospital a tomar algo que la despertara. La guardia nocturna había sido agotadora. Acomodó nuevamente su pelo atado con un broche, acomodó su impecable uniforme y pidió lo de siempre.

Con su bandeja en mano se retiró del mostrador para buscar un lugar donde sentarse, ahí estaba Rosina agitando la mano invitándola a compartir su mesa. Sin pensarlo demasiado, accedió.

— ¿Te enteraste de la última noticia?— dijo Rosina mientras revolvía su café, tan despierta como si recién se acabara de levantar.

—No…

— ¡¿Sabés a quien van a trasladar a nuestro piso?!

—No, no tengo idea… dale… dejate de tanta vuelta y contá de una vez— dijo Clara mientras volvía a acomodar su pelo con la goma.

— ¡A Loli! ¿Podes creerlo?

— ¿Quién es Loli?— dijo juntando tres dedos y agitando la mano.

— ¿No la conoces? Bueno… su nombre no lo sé pero le dicen así. Es una rubia alta y flaquita que siempre está provocando a todos los hombres. Bien ligerita… se dice que salió con unos cuantos.

Sin dejar intervenir a Clara prosiguió — yo la conozco porque estuve un tiempo supliendo a González en el turno de la mañana y la conocí.

— ¡Ah!… ¡no será para tanto!

—Así como te lo digo… desde el Dr. Morales hasta el enfermero Gutiérrez, ese petisito con aspecto desprolijo. Esa no dejó a nadie en pie y… anda a saber con cuántos más.

Clara seguía atentamente el soliloquio de su compañera de piso era como una catarata verbal, no paraba de hablar.

—Bueno… ella fue trasladada de varios lugares donde estuvo y no por ser ineficiente sino por su total desparpajo y conducta.

— ¡No! ¡dejate de embromar! suena muy exagerado ¡che!

— ¡Callate! ahí viene

Clara estaba de espaldas a la puerta, no podía mirar pero Rosina le dio el pie para hacerlo cuando la saludó.

—Hola Loli.

—Hola Rosina.

Qué sorpresa la de Clara cuando, al girar sobre sus hombros, ve a Gabriela de pie frente a ella.

— ¡Clara! qué coincidencia ¿tú también trabajas aquí?— exclamó Loli

— ¡Hola Gabriela! Sí… yo trabajo aquí… ¡qué casualidad! Rosina, te presento a la novia de mi hermano.

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