Fronteras desdibujadas

Un hecho insólito conmovió la opinión pública.

Después de leer este artículo, usted se preguntará: ¿No hay límites para los marginales?  ¿No hay barreras que los detengan?

La maniobra según investigación proporcionada por la jefatura indicó que la joven (posiblemente integrante de una banda) declaró ante la justicia.

Ella dijo no tener conocimiento de ningún hecho delictivo sino de un hecho fortuito, de un equívoco.

Los hechos ocurrieron el viernes entre las ocho y nueve de la noche. Se presume que, bajo engaño, el portero le proporcionó la entrada al predio. La empleada asumió la responsabilidad de haber hecho pasar a la joven y de haberla alojado en el living.

En un principio, no se descartaba la posibilidad de que ambos, portero y doméstica, estuvieran involucrados pero las pericias indicaron que no había notorios hechos como para procesarlos.

La empleada, bajo un estado de histeria al ver que había sido engañada por la joven, llamó a la policía.

Estos asumieron el hecho como un “copamiento” y desplegaron todos sus efectivos apostados en todas las salidas del predio.

Manos en alto, la joven fue reducida y llevada a la comisaría donde fue interrogada.

El suceso podía haber tenido ribetes trágicos si no hubiera sido por el abogado de la familia que intervino para que no llegara a mayores.

La joven de iniciales J.G se recupera en su hogar.

Le transcribimos abajo una conversación que ella mantuvo con otra compañera, según se supo, quedó en libertad pero aguardaba desde su casa la resolución final del juez.

 

Gentileza de jefatura (conversación grabada a partir de la línea pinchada)

 

***

—¡Hola…! ¿Estás con tiempo? Te cuento algo cortito. Me invitaron el otro día a una reunión en el apartamento de una compañera del club, viste como soy de alocada ni me fijé el número del edificio en el mail que nos mandó. Ella había comentado como era la fachada del predio, así que fui hasta ahí. Le pregunto al portero y  me dice que ella está en el apartamento pero que él no me pude dejar subir hasta que no me anuncie por el portero eléctrico. Me  atiende una empleada, me hace subir  y me dice que tome asiento que la señora ya viene. Bué, ¡viste como soy! me puse a  mirar el mobiliario del living. Me sorprendió lo antiguo que era todo. En ese momento… empecé a  dudar de mi capacidad de entendimiento. Creía haberla escuchado decir que se había comprado todo nuevo para inaugurar su nueva morada. No llegué a ir más lejos con mis pobres pensamientos pues, de repente, apareció una señora mayor  que me vino a saludar como si nos conociéramos de toda la vida. Te imaginas que la señora  vivía en otra dimensión desconocida. Yo, a pesar de mi distracción, aun  tenía capacidad de discernimiento, así que  llamé a la empleada y me escapé de esa situación bochornosa. ¡Qué  momento! ¡Y todavía te reís! ¡Decime! ¿cuál es la probabilidad de que exista una persona con el mismo nombre en el momento equivocado y en el lugar equivocado?

One thought on “Fronteras desdibujadas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.