Viniste

La tarde se hace noche oscura, los relámpagos brillan, los truenos son eternos.
El viento sopla con fuerza, los árboles agitan los nidos, las ramas crujen sus nudos.
Estoy en el auto. Miro a través del parabrisas polarizado.
Se reflejan luces y se escurren gotas de lluvia.
Trato de no pensar en nada. Escucho el afuera.
Miro entre los troncos. Busco entre las sombras.
¿Qué busco entre las sombras? No lo sé…
Simplemente, busco, miro, vislumbro, percibo. En realidad, trato de adivinar en la oscuridad.
Imagino que no estoy sola, que vos estás conmigo.
En realidad, te busco y te encuentro. Tu silueta asoma de entre los troncos.
Y estás…
Viniste a acompañarme, a no dejarme sola en esta tarde de lluvia.
Y estás…
Me mirás con tus ojos chispeantes, esos ojos, ¡tus ojos! que no necesitan palabras.
Y estás…
Me tocás con tus manos, con tus dedos, con tus uñas, me acaricia tu calor.
Y estás…
Escucho tu risa, tu voz, tus palabras insensatas, tus palabras certeras, tus palabras.
Y estás…
Huelo ese aroma que es único, particular, esa combinación inusual entre tu olor y el tabaco. Huelo tu perfume.
¡Sí! Sos vos. No tengo dudas.
Viniste a despedirte.
Viniste a acompañarme.
Viniste….

One thought on “Viniste

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.