Con los ojos cerrados

Me desperté como siempre a las 6 am. Prendí la radio y…ssshhhhhhhhh…Cambié de emisora y nada. Qué extraño, ninguna señal, ningún sonido, tendré que revisarla a lo mejor no andan las pilas. Me levanté, me bañé y preparé el desayuno. Prendí la TV… ssshhhhhhhhh. Ninguna imagen, nada de nada. Miré absorto la TV, la radio, la ventana… ¿qué está pasando? Tal vez algún apagón… algún atentado… ya dirán. Volví a mi desayuno.
Salí de casa como cada día a las 6:45 am hacia mi trabajo. En el camino, me llamó la atención no ver ningún vehículo, ni gente, nada. Paré en una esquina. Miré a cada lado. Se oía solamente el ruido del viento. ¿Qué está pasando? Solamente los semáforos parecían no darse cuenta de la ausencia de autos y gente, o no les importaba al fin y al cabo son empleados públicos.
Llegué a mi oficina. Estaba claro que estaba solo, ¿por qué? Ni idea de lo que pasaba. No soy muy afín a elucubrar explicaciones, más bien soy práctico. Si estoy solo mejor, peor es estar mal acompañado.
Bueno, así las cosas tendré que disfrutar hasta que sepa que está sucediendo. Me dediqué a comer lo que nunca podía, vestir la ropa que siempre quise tener, usar lo que se me antojara, incluido un BMW negro descapotable con asientos de cuero y detalles en oro. Me di la vida que siempre quise y encima gratis. Así, pasaron las semanas; todo estaba disponible para mí, menos otras personas.
Empecé a extrañar, me acordaba de cuando mi esposa me reclamaba cambiar y como me enojaba con ella. Ella no comprendía todo el esfuerzo que hacía trabajando para salir adelante. Ahora, ya no tenía sentido pero la verdad que algo de razón le asistía. Y se me llenaron los ojos de lágrimas al acordarme de mis hijos, de cómo me angustiaba no ver un futuro para ellos, de cómo perdían el tiempo, de lo poco que los veía y lo poco que me extrañaban y no me escuchaban. Ciertamente, mi vida había sido un desperdicio, siempre trabajando, la plata que nunca alcanzaba, la mala relación con mi esposa, la total ausencia de mis hijos, al final, inevitablemente, terminé viviendo solo en un apartamento minúsculo. Pero seguía, nunca supe bien por qué, tal vez la costumbre, o el miedo o la sensación de sentirme parte de la locura colectiva, resistirme a ser el estúpido que busca felicidad. Conformista y amargado. Una combinación insoportable. Mí pasado, una vida no vivida. Ahora, con todo a disposición, tampoco soy feliz, falta alguien que le dé sentido a mi vida… ¿será que no puedo darle siquiera sentido a mi propia vida? tal vez el equivocado soy yo y la respuesta no se encuentra afuera.
Mientras pensaba en esto, caminaba por la costa. La luz cálida y fuerte del Sol caía sobre los vidrios de varios locales y edificios. Entonces, pude ver… El reflejo de esa luz me mostró un mundo de gente, autos, vida que se movía en todas direcciones. Comprendí que era razonable que no pudiera ver a nadie, y que tampoco me vieran.
Tenía los ojos definitivamente cerrados y no me había dado cuenta.

Es fácil vivir con los ojos cerrados, interpretando mal todo lo que se ve…
John Lennon

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