Espejo

Estás sentada con una pose erguida, como muñeca de porcelana. Blanco el vestido, inmaculado, como la flor que adorna tus cabellos rubios. La fláccida muñeca de trapo que yace en tu regazo contrasta con la tensión de tu rostro, mirando hacia la cámara. ¿Qué cánones estéticos que ensalzan lo fingido, las máscaras, las apariencias, moldearon tu comportamiento?
Niña buena, niña obediente. Fiel a las buenas costumbres. Síguelas y serás buena esposa, abnegada madre, frígida a la hora de amar y te ordenarás sacerdotisa solo para absolverlo a él de sus infidelidades. Adéntrate aún más en la telaraña de los engaños hasta que cubran tu cuerpo y lo ahoguen y, entonces sí, tus partes femeninas buscando oxígeno estallarán anhelando el goce que por tanto tiempo te negaron y te negaste.

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