Mientras espero

La vida se nos pasa esperando. Esperamos en promedio nueve meses para venir al mundo. Esperamos crecer para hacer lo que no nos dejan de chicos. Esperamos que llegue el fin de semana. Esperamos el ómnibus para ir donde queremos, o no. Esperamos dentro del ómnibus hasta llegar a nuestro destino. Cuando llegamos, seguimos esperando a que nos atiendan, a que nos sirvan. Esperamos a que nos escuchen o nos amen. Esperamos que no nos ignoren.

Y cuando, finalmente, creemos que no esperamos, en realidad, esperamos que las cosas sean de una u otra forma. Esperamos que nuestro equipo gane. Que ella me mire. Que mi hijo me quiera. Que el mundo me sonría.

Diego venía con todo esto en su cabeza. Entró al Café y, allí mismo, decidió no esperar más. Se sentó en la mesa junto a la ventana. Abrió su cuaderno y comenzó a escribir. Cuando llegó el mozo le pidió un cortado y dos medialunas. Dejó su lapicera sobre la mesa y tomó el teléfono. Llamó a su casa y habló con sus hijos. El café comenzaba a enfriarse. Colgó y lo tomó de un sorbo. Puso una de las medialunas sobre el papel y calcó su contorno. Luego la comió despacio, mirando a través de la ventana a la gente pasar. Se puso a imaginar a dónde iría cada uno.

Luego de un rato, pidió la cuenta. Pagó y salió a la vereda. Decidió caminar de regreso a casa. De camino se detuvo a comprar un cuaderno nuevo y un par de lapiceras. Iba observando cada cosa. La gente, los autos, los árboles. El cielo. ¡Qué cielo! Las conversaciones de las personas llegaban a sus oídos, junto con bocinazos y algún grito de reclamo de alguien a quien no le había parado el ómnibus. De pronto, todo desaparecía y oía a los pájaros.

Al llegar a su casa, se cambió de ropa. Tomó la escoba y la pala y salió a barrer la vereda. Hacía mucho que no lo hacía. Tal vez esta era la primera vez. Disfrutó haciéndolo, igual que cuando jugaba a la pelota de niño en la calle con sus amigos. Su esposa lo vio al bajar del ómnibus. Él la vio venir desde la esquina. La abrazó y, sin esperar, le dijo:
-Entremos y te preparo un café. Quiero contarte algo.

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