Sal y pimienta

Repasó sus labios con un pálido lápiz rosa, peinó su cabello con un simple movimiento de dedos, se dio una última mirada en el espejo y siguió con paso firme. La luz brillante del centro comercial acompasaba su caminar cadencioso y la firmeza de sus piernas bajo la falda semi corta le daban aspecto sexy a sus años maduros. Una cita a ciegas a su edad. Se sintió como la pimienta, picante y sobria. Sin embargo, podía sentir su espíritu joven galopando dentro de su pecho. Se sentó en la mesa pactada de antemano. Frente a la ventana. La lluvia caía lenta, incesante, monótona. Vio reflejada en el vidrio su propia imagen desdibujada que la llevó a su juventud. El timbre daba nota que la clase había terminado. Las compañeras junto a ella salían en estampida. Bajaban apresuradas las escaleras que daban a la calle de la vieja facultad de derecho. Conversaban y reían de todo lo que era importante para las chicas de su edad: la moda, los muchachos y las salidas con la típica emoción y frescura de la juventud. La taza de café depositada por el mozo sobre la mesa la trajo de nuevo a su cita. No estaba nerviosa pero si ansiosa de conocerlo. Rompió el sobre de azúcar y la dejó caer suavemente sobre el líquido humeante. Una amiga en común de ambos había sido la celestina. Él también se encontraba solo. Era viudo. Su vos en el teléfono era calma y su conversación interesante. Sintió que él era la sal, el condimento principal de toda comida. El remolino de la cuchara en la taza, absorbió su mirada transportándose a un sábado a la noche. Ruleros puestos, planchado de pantalón Oxford y esmaltado de uñas mientras en el tocadiscos sonaba nuevamente el long play de los Beatles. La llevaría su padre al baile del club del barrio y en el viejo cachilo recogerían algunas amigas más. Podía sentir el olor a esmalte fresco de uñas recién pintadas. Como en esa misma tarde de la cita lo sintió. Esta vez una bocina de la calle la volvió a traer al presente. El café ya estaba listo para tomar. Él parado frente a ella. Comprendió que la vida siempre da nuevas oportunidades.

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