Casquivana o Victoriana

Matilde De la Borda conservaba aún en los vericuetos de su ser femenino los rígidos preceptos morales que la habían signado desde niña. A pesar de que el siglo XXI la encontró festejando su cuarta década, su mentalidad no se había “aggiornado”, al decir de su joven hija, y aún mantenía arraigadas sus ideas plagadas de conceptos resucitados de la época victoriana.
Controlaba exageradamente a María Victoria ante el temor de que “le saliera casquivana” según palabras expresas de Matilde cuando se refería a la hija de su vecina quien se vestía y maquillaba en forma llamativa para atraer a los hombres.
María Victoria escapaba de la rigurosa cárcel de prohibiciones y exigencias utilizando la mentira para justificar sus llegadas tarde a la casa o las salidas con amigos los fines de semana.
El marido de Matilde, un cincuentón dueño de una gran compañía referente en la industria alimenticia, repartía su tiempo entre frecuentes viajes y variadas amantes. Dejaba en manos de su esposa (madre y mujer ejemplar, según su lógica patriarcal) la educación de la hija de ambos.
Matilde, no pudiendo hacer frente a las dificultades de su matrimonio, solo profesaba un amor castrador y opresivo hacia su hija quien cada día se mostraba más rebelde y evasiva. Estas haciendo honor a la profecía autocumplida portaba el sesgo de “casquivana” adoptando conductas sexuales que ponían en riesgo tanto su cuerpo como su alma.
El primer día del mes de agosto, María Victoria no volvió a su casa al salir del colegio secundario. Han transcurrido ya seis meses de su ausencia. Matilde guarda celosamente el recorte del diario con la noticia de su desaparición. En la foto, una sonriente muchacha parece mirarla fijamente a sus ojos ya secos de lágrimas. Noche a noche la besa y guarda bajo su almohada. Se duerme con la esperanza que al día siguiente pueda recuperarla sana y salva.

RECORTE DE PRENSA
Joven desaparecida.
El primero de agosto del presente año, María Victoria Orihuela De la Borda de 17 años se dirigió como todas las mañanas a su centro de estudio en el cual asistió a clases normalmente. A la salida del mismo no retornó a su hogar según información proporcionada por su familia. Esta realizó la denuncia a la seccional correspondiente quien pasadas las 48 hs. declaró que no hay noticias del paradero de la joven.
Vestía pantalón vaquero y buzo azul. Portaba también una campera de abrigo negra.
La joven es hija de un conocido empresario del rubro alimenticio y nieta del recordado actor Rodrigo De La Borda quien fue asesinado hace treinta años en circunstancias extrañas.
Fuentes allegadas a su círculo de amistades han informado desconocer si alguien podría tener motivos en su contra. Los investigadores están indagando sus movimientos dentro de las redes sociales para descubrir posibles vínculos que pudieran dar motivo a su huída.
Se agradece toda información a los teléfonos…
UN SUEÑO
Niña estás sentada con una pose erguida, como muñeca de porcelana. Blanco el vestido, inmaculado, como la flor que adorna tus cabellos rubios. La fláccida muñeca de trapo que yace en tu regazo contrasta con la tensión de tu rostro, mirando hacia la cámara. ¿Qué cánones estéticos que ensalzan lo fingido, las máscaras, las apariencias, moldearon tu comportamiento?
Niña buena, niña obediente. Fiel a las buenas costumbres. Síguelas y serás buena esposa, abnegada madre, frígida a la hora de amar y te ordenarás sacerdotisa solo para absolverlo a él de sus infidelidades. Adéntrate aún más en la telaraña de los engaños hasta que cubran tu cuerpo y lo ahoguen y, entonces sí, tus partes femeninas buscando oxígeno estallarán anhelando el goce que por tanto tiempo te negaron y te negaste.

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