El gran robo

Hace un año que vengo organizando el robo. Tengo los planos del lugar, todo el material que necesito y estaba esperando el día indicado.

El primero de mayo fue ese día, por ser el día de los trabajadores se encontraba cerrado el comercio.

Llegué en la madrugada, subí a la azotea lanzando una cuerda que en la punta tenía un gancho, rompí un vidrio de la banderola y me deslicé hacia el interior. Ya adentro, me fui arrastrando en el suelo esquivando los rayos laser hasta llegar a la oficina del director donde se encontraba el tesoro más grande del comercio; lo tomé y, sigilosamente, comencé la partida.

Llegué a mi casa y me acosté.

El despertar fue maravilloso. Me encontraba durmiendo con el oso de peluche que era de mi madre el cual tenía mi padre en su oficina.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.