El chip

La operación había sido exitosa. El implante en el cerebro de la mujer comenzaría a funcionar ni bien recobrara la conciencia al despertar de la anestesia.
Los estudios acerca de los beneficios del chip realizados en una amplia muestra de hembras humanas arrojaban resultados alentadores. El sistema de alarma colocado en sus cerebros funcionaba a la perfección.
La neurocirujana, mientras se sacaba los guantes, pensaba en cómo su labor había contribuido al avance de la denominada Ciencia Fémina. Desde los comienzos de la investigación en este campo, diez años atrás, la doctora había formado parte del equipo de científicas que habían diseñado el microprocesador intra-cerebral.
La directora del hospital, la ministra de Salud y hasta la Intendenta de la ciudad habían elogiado sus hábiles manos, responsables de la colocación del dispositivo que ellas mismas portaban en sus cabezas. Gracias a él, habían alcanzado las posiciones que hoy ocupaban.
Terminadas las rutinas post-operatorias, la doctora se sumió en un breve sueño en la estrecha cama de la pieza que usaba como dormitorio. Precisaba ese breve descanso reparador antes de la próxima operación de implante de chip. Unos suaves golpes la despertaron súbitamente y, adormilada, se dirigió hasta la puerta para ver quién llamaba. La enfermera le avisaba que su paciente había despertado. Era momento de comprobar los efectos de la cirugía
Al acercarse a la cama donde yacía la mujer, ésta se incorporó y le dijo:
─Gracias doctora. Me siento mucho mejor. Durante el sueño, vi pasar mi propia vida como en una pantalla. El pitido de una alarma sonaba cada vez que yo tomaba decisiones contrarias a mi verdadera naturaleza, cada vez que desconocía mi sabiduría interior. Ahora tengo mucho para hacer conmigo misma. Quisiera empezar ahora. Ojalá usted me dé pronto el alta.
La doctora se despidió amablemente de la mujer y se retiró sumida en sentimientos contradictorios.

¡Qué paradoja! Yo no necesito el chip, mi intuición, mi determinación y mi empuje me han ayudado a salir adelante en la vida… pero no puedo dejar de pensar en tantas mujeres que se auto boicotean, que no ven sus propias cualidades, que piensan por último en ellas mismas…
Habrá que seguir estudiando e investigando…
La ciencia aún no ha descubierto el dispositivo que bloquee el miedo a confiar en una misma.

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