Viaje circular

Fui barca sin rumbo
tarde de verano, viento acorralado
y en ningún lado recalé
y en todos dejé mi aroma
como un suspiro en el mar.
Fui parte de muchos sueños
dueño de una fugaz fantasía
robé realidades y esperanzas
intenciones y amores.

Cada giro una distancia.
Cada volver un desencuentro.
Cada desafío una soledad desarmada.
Viajes sin destino, ni tiempos ni espacios
burda imaginación en un mar de estrellas.
Te busqué, te soñé, te sufrí.
Escudriñé tu alma debajo de tantas piedras, de tanta tierra.
Cada pueblo y esquina me supo perdido
como sueños rotos en rincones secuestrados de tristeza
o esperanzas desflecadas por vendavales aburridos.

Te busqué donde nunca te encontraría
ilusiones que se rompen como un cristal horadado en mi pecho.
Nunca encontré tu mirada, tu dulzura, tu andar sinuoso y tierno.
Te perdía en cada huella y camino que asomaba
Recordar el olor de tu voz atormentaba mi viaje
hasta el Sol y la Luna pena me tenían.
Tanta memoria ejercida, tanto desencanto derramado.
Ya mi cuerpo se arrastraba tras mi alma,
ya mi pasos tropezaban con mi sombra.

Vacío sin rumbo, sin espacios adonde llegar
bajo mil cerrojos yace cansado mi eterno buscador.
Mi alma aún te sabe, te huele, cálido resplandor de tu hermosura.
Hacen falta pocos besos para hundirme en tu piel.
Queda pocos para que la miel de tu sonrisa reviva un curtido corazón.
Al fin junto, como siempre ha sido, comenzar de nuevo
en tantas vidas, en tantos viajes.
El amor seguirá cosiendo nuestros desencuentros
viajaremos por siempre
y cada vez sabrás que te cielo.

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