Quick, no more Guilt

Omega recogió el volante tirado debajo de su puerta.

 

LAVADERO QUICK GUILTY: UNA NUEVA SUCURSAL ABIERTA LAS 24HS

SISTEMA 100% ECOLOGICO. LAVE SUS CULPAS EN TAN SOLO 20 MINUTOS

RESULTADOS GARANTIDOS.

 

En un abrir y cerrar de ojos, Omega llenó una bolsa de nylon con unas cuantas culpas que tenía guardadas en el ropero.Las tiró en el asiento trasero del coche y condujo hasta la dirección que aparecía en el volante.

─Hola, mi nombre es Épsilon, ¿en qué puedo ayudarle?

─Buenos días, Omega, mucho gusto. Traigo esta bolsa Aquí la tiene. ¿Cuál es el    costo del lavado?

─Permítame antes explicarle los nuevos tratamientos certificados por la Liga del Consumidor de Culpas Libre de Contraindicaciones. La LICOCUCO, ya la habrá sentido nombrar.

─Ejemm…sí, vayamos al grano Ud.hablaba de tratamientos.

─En efecto, podemos ofrecerle el lavado simple a 250 $o el súper wash a 300$.Para culpas de distintas categorías le recomiendo este último. Nuestra empresa utiliza suavizantes y blanqueadores 100% orgánicos y, si desea que sus culpas luzcan disculpadas por mayor tiempo, por 50$ más le ofrecemos el shock de hipoclorito que saca esos lineamientos normativos que afean la prenda y la deja sin arrugas con la    inocencia original.

─Mmm, bueno, sí quiero el superwash porque tengo varias y algunas muy gordas, ¡con la suciedad ya hecha costra! Ahh y además el plus ese que las deja blanquitas, ¿Ud. me asegura que da resultado?

─Mire amigo, el hipoclorito como efecto potenciado borra además los remordimientos quiere decir que Ud. va a sentirse muy satisfecho ¡Ud. estará libre!, ¡y la culpa será de otros! ¿No es fabuloso? ¡Ja, ja, ja!

─No lleva más de veinte minutos ¿no? según lo que dice acá el volante, porque a mediodía entro a la oficina.

 

─ ¡No se impaciente! Acomódese nomás mientras espera. ¡Gamaaaa! ¿Puede traerle un cafecito al cliente? Así yo le voy explicando nuestros otros servicios.

─¡Ufff! (¡Qué lata!)

─Tome, vaya mirando este folleto: el planchado fast es un excelente complemento del tratamiento con hipoclorito. Si se siente perseguido: planchado fast. Si se siente víctima: planchado fast. Si siente que todos están en su contra: planchado fast. ¡Es excelente! Y le damos un cupón de regalo para el sorteo de un pase libre al spa donde sus culpas recibirán diez sesiones de cama solar.  Y si le interesa un desmanchado en seco ultra speed para ocasiones especiales…

─ ¡Así está bien! Suficiente ¿Ya está pronto mi lavado?

─Aguarde a que atienda al siguiente y ya le entrego su pedido. ¡Número 2!

─Hola, mi nombre es Épsilon, ¿en qué puedo ayudarle?

─Mi nombre es Alfa, ¿no te acordás de mí? ¡Sos un chanta! Vine la semana pasada y te   pagué trescientos mangos por ese lavado trucho que no me sirvió para nada. ¡Ladrón!

─ ¡Tranquilícese, Alfa, por favor! Si bien lo recuerdo, Ud. no dejó que yo le enumerara     todos nuestros servicios porque según dijo tenía prisa. Y bien, no pude contarle del      nuevotratamiento Assuming Blue con luz ultravioleta, ideal para las culpas más    amargas. En 48 hs se logran asumir completamente. Así que… ¡a llorar al cuartito! No puedo tomarle su reclamo.

 

─Y, a propósito, Ud. Omega ¿sigue con la idea de irse rápido o quiere que le cuente? Por tan solo $50 pesos más…

El chip

La operación había sido exitosa. El implante en el cerebro de la mujer comenzaría a funcionar ni bien recobrara la conciencia al despertar de la anestesia.
Los estudios acerca de los beneficios del chip realizados en una amplia muestra de hembras humanas arrojaban resultados alentadores. El sistema de alarma colocado en sus cerebros funcionaba a la perfección.
La neurocirujana, mientras se sacaba los guantes, pensaba en cómo su labor había contribuido al avance de la denominada Ciencia Fémina. Desde los comienzos de la investigación en este campo, diez años atrás, la doctora había formado parte del equipo de científicas que habían diseñado el microprocesador intra-cerebral.
La directora del hospital, la ministra de Salud y hasta la Intendenta de la ciudad habían elogiado sus hábiles manos, responsables de la colocación del dispositivo que ellas mismas portaban en sus cabezas. Gracias a él, habían alcanzado las posiciones que hoy ocupaban.
Terminadas las rutinas post-operatorias, la doctora se sumió en un breve sueño en la estrecha cama de la pieza que usaba como dormitorio. Precisaba ese breve descanso reparador antes de la próxima operación de implante de chip. Unos suaves golpes la despertaron súbitamente y, adormilada, se dirigió hasta la puerta para ver quién llamaba. La enfermera le avisaba que su paciente había despertado. Era momento de comprobar los efectos de la cirugía
Al acercarse a la cama donde yacía la mujer, ésta se incorporó y le dijo:
─Gracias doctora. Me siento mucho mejor. Durante el sueño, vi pasar mi propia vida como en una pantalla. El pitido de una alarma sonaba cada vez que yo tomaba decisiones contrarias a mi verdadera naturaleza, cada vez que desconocía mi sabiduría interior. Ahora tengo mucho para hacer conmigo misma. Quisiera empezar ahora. Ojalá usted me dé pronto el alta.
La doctora se despidió amablemente de la mujer y se retiró sumida en sentimientos contradictorios.

¡Qué paradoja! Yo no necesito el chip, mi intuición, mi determinación y mi empuje me han ayudado a salir adelante en la vida… pero no puedo dejar de pensar en tantas mujeres que se auto boicotean, que no ven sus propias cualidades, que piensan por último en ellas mismas…
Habrá que seguir estudiando e investigando…
La ciencia aún no ha descubierto el dispositivo que bloquee el miedo a confiar en una misma.

Swicht

El Presidente habló sólo quince minutos en el balance mensual de su gestión. No hizo falta llegar al final del discurso, la gente se abalanzó a las calles en señal de apoyo con algarabía.
Los periódicos titulaban con alientos pomposos la gestión del partido gobernante hacía ya veintidós años consecutivos. Y remarcaban la insólita cifra de 95% de apoyo en las encuestas.
Pero al Presidente le preocupaba ese cinco por ciento disconforme.
-¿Cómo puede ser que tengamos gente que discrepa con nosotros? Explíqueme ─dirigiéndose al Ministro de Bienestar Social.
– Sr. Presidente tiene que admitir que hemos reducido en un uno por ciento esa cifra desde la última encuesta hace ya un mes.
– Sí, tiene razón pero no hay justificación para esa cifra de oposición, menos aún después de los últimos ajustes al programa de convencimiento social que tanto bien nos ha hecho.

El Dispositivo de Convencimiento Social, conocido en la jerga política como el DCSo, había sido creado por el famoso Adolf Kross hacía ya unos treinta años. Preocupado por la escalada de protestas, acciones sociales y gremiales, Kross diseñó un sistema que incidía directamente en la percepción de la realidad que tiene la gente. Utilizando un spray de partículas minúsculas que se esparce por el aire, se puede enviar mensajes subliminales que se transmiten desde la nube de micro partículas hasta las mentes de los receptores interfiriendo con su pensamiento y sentir, provocando un cambio dramático y total de los mismos. Con el tiempo se fue perfeccionando el alcance, efectividad y rapidez de su acción. Así las micros partículas se conectan además a través de la red eléctrica y red wifi con cualquier medio de comunicación (TV, radio, telefonía etc), haciendo masivo el alcance.

– Debe saber señor que cuando comenzó su discurso, exactamente durante los dos primeros minutos la desaprobación llegaba al 100%. Luego, al accionar el DCSo, solo se mantuvo un cinco por ciento que es la cifra sobre la cual estamos trabajando.
– Soy consciente Patricio, sin ese dispositivo estaríamos todos ya presos o muertos por una rebelión popular. De todos modos, creo que hay que reducir drásticamente esa cifra opositora. Corremos un riesgo grande.
– Con mi respecto, Juan Manuel, no creo que unos pocos miles de inadaptados sean un problema. Basta que salgas en TV y hagamos funcionar el dispositivo para que cada vez más ciudadanos apoyen alegremente nuestro gobierno. Hemos estado haciendo esto durante veinte años sin problemas, recordarás muy bien que nos querían linchar luego de los dos primeros años y, gracias al descubrimiento de este invento, hemos conseguido permanecer durante 22 años, arrasar en las elecciones y, al mismo tiempo, hacernos millonarios sin que nadie proteste. Diría que ¡hasta es saludable para la democracia que haya opositores! ─y soltó una carcajada muy festejada también por el Presidente.

El negocio no era gobernar sino cambiar la imagen del gobierno para que todos lo aceptarán de buena gana. Más rápido y barato que gobernar bien.
No pensaban lo mismo los pocos a los cuales el DCSo no les afectaba en lo más mínimo. Nadie sabía porque razón pasaba, pero el sistema no era fiable 100%, y dejaba un remanente pequeño sin lograr interferir en sus ondas cerebrales y cambiar su percepción de la realidad.
Al principio, los inadaptados no lograban entender cómo tanta gente apoyaba un gobierno ladrón y desastroso. Tuvo que pasar un tiempo hasta que sospecharan primero y confirmaran después que el gobierno más corrupto en la historia del planeta manipulaba las mentes del pueblo con técnicas de Implementación cerebral, que lograban revertir la desaprobación en aprobación. También sospechaban que lo hacían a través del aire, donde quizás liberaban alguna sustancia hipnótica. Se imaginaron que utilizaban todos los medios para llegar al máximo de gente y trastocar la realidad. Así robaban a descaro sin ninguna oposición.
Solamente necesitaban una vez por mes activar el emisor y listo. ¡Todos felices!

Los rebeldes organizados querían terminar con la estafa monumental y recuperar el país y la democracia.
Después de meses de planificación, decidieron atacar el único punto débil que visualizaban. Necesitaban que alguien del Gobierno confesara. Pero eso iba a ser casi imposible. Pensaron en varios planes, todos terminaban con resignación. No veían cómo conseguir una confesión del brutal engaño que el Gobierno llevaba a cabo.
Hasta que alguien sugirió: “Al fin y al cabo son hombres. Y ya sabemos que la debilidad de los hombres son las mujeres. Necesitamos que una mujer se infiltre, establezca una relación con alguna autoridad y lo chantajeé”
La idea era peligrosa pero buena. Había que elegir a quién acercarse, porque mujeres dispuestas a derrocar el gobierno había muchas.
Romina logró hacer contacto con la cúpula del Ministerio de Economía. Comenzó a colaborar en pequeñas tareas hasta que logró destacarse. Poco a poco, comenzó a ganar prestigio en el ministerio hasta que el mismo Ministro de Economía se fijó en ella. No tanto por sus méritos académicos o laborales sino por su estupendo cuerpo y sensualidad. Los rebeldes sabían que eso iba a ocurrir tarde o temprano. No faltó mucho para que comenzarán a salir como amantes. Cada día que pasaba, Filiberto Pontevedra, Ministro de Economía, sucumbía a la hermosura de Romina. Ya le había comprado auto y apartamento que compartían en fogosas tardes robadas al trabajo. Romina seguía el plan al pie de la letra, hasta que llegó el momento de presionar.
– Estoy embarazada.
– No puede ser. Me dijiste que te cuidabas.
– Sí, pero aun así quedé embarazada. Estoy de tres meses, acabo de venir del médico.
– Tenés que sacártelo.
– De ninguna manera, lo voy a tener. Es la oportunidad que tenemos. Ahora es el momento de dejar a tu esposa como siempre quisiste. Casarnos y criar juntos nuestro hijo.
– ¡Estás loca! No puedo hacer eso. Soy el Ministro de Economía, esto podría afectar al país y mucho.
– Es hora que le digas a tu esposa, si no hago público todo esto.
– No me amenaces. Jamás lo hagas. Ni idea tenés quién soy y el poder que tengo.
– Solo te digo que todo el mundo sabrá de este embarazo y de tu negativa a aceptar a tu hijo.
– Nadie va a creerte. Ni te imaginas.
– Claro que lo sé. ¿Acaso me estás hablando del dispositivo para cambiar la percepción de la realidad? ¿Te crees que no lo sé?
El ministro quedó mudo.
– Tres días. O dejas a tu mujer o esto se hace público.
– ¿Qué sabes del DCSo?
– Todo. Sé que el gobierno lo usa para cambiar la percepción de la gente y así seguir manteniéndose en el poder corrupto. ¿Es cierto o no?
– ¿Cómo te enteraste?
– Es cierto, lo sabía. Han engañado al pueblo una y otra vez. Pero esta vez no habrá engaño voy a decir mi verdad.
– Sí, sí es cierto pero nadie debe saberlo, ni el embarazo tampoco.
– Y, ¿qué vas hacer para evitarlo? ¿Vas a dejar a tu mujer? ¿Le dirás del apartamento que me regalaste, del auto, de la plata que me das cada mes, de nuestro hijo?
– Esto ha llegado muy lejos, demasiado lejos.
– ¿Me vas a matar como han matado a miles de compatriotas que están en contra el Gobierno?
– Sí, vamos a seguir matando a los rebeldes, vamos a seguir haciendo plata a costa de este pueblo estúpido. Sí, vamos a seguir lavándoles la cabeza. Sí, sí, sí. Y tú serás la próxima – le dijo muy encolerizado y fuera de si el Ministro.
– Eso quería saber.
Y en ese momento un grupo de compañeros salieron de sus escondites con las cámaras y micrófonos. Habían grabado toda la conversación y confesión.
Rápidamente, la cinta llegó a la red y a la TV. Con tanto éxito que, ese mismo día, todo el gobierno corrupto estaba entre rejas. El país era libre.
El ex Secretario de la presidencia, en un arreglo con los rebeldes, confesó los horrores a los que había sido sometido todo el país sin siquiera sospecharlo. Denunció públicamente toda la trama de corrupción y dio amplia confesión sobre el DCSo.

La situación del país era calamitosa. Una exorbitante deuda externa, todo el sistema bancario en bancarrota, una inflación que superaba el doscientos por ciento anual, un desempleo mayor al 40% y mucha gente en situación desesperante. El gobierno provisorio apresuradamente designado tenía poco margen de maniobra y poco tiempo.

Pasó un año y la situación no mejoraba. El país estaba fundido, al borde de la quiebra.
Las huelgas, las manifestaciones continuas no hacían más que empeorar el clima violento que se vivía. Mucha gente se había ido del país y ya había grandes problemas para conseguir lo mínimo para subsistir. El ataque a supermercados, las bandas de delincuentes y la inoperancia de un gobierno inexperto hacían de la situación social una bomba a punto de estallar. Las amenazas de golpe de estado por parte de la cúpula militar hacían temer lo peor.
El gobierno decidió entonces calmar los ánimos. Se hizo necesario explicar la situación al pueblo en un mensaje por radio y Tv e informar la situación real del país. No más circo y más verdad. Había que tener paciencia. Paciencia que, sabían, nadie tenía.

Mientras el Presidente, que había sido el líder de la revolución ética, trataba de explicar lo inexplicable, su vicepresidente decidió encender el DCSo…”ahora sí, lo haremos honestamente” les dijo al resto de los ministros que comenzaron a sacar cuentas.

El nacimiento

El viaje se había preparado cuidadosamente. El gobierno había destinado todo lo necesario y cuidaba muy bien el secreto de la partida del Obispo y su grupo de investigadores y científicos, entre los más calificados del mundo.

La Iglesia, dueña total del poder político mundial, quería documentar el día del nacimiento de Jesús, estudiar in situ y filmar un vídeo de una ocasión magnífica para la enorme mayoría de ciudadanos del planeta.

Todo se había preparado en el más absoluto secreto, no querían sorpresas de ningún tipo y tampoco estaban seguros de lo que irían a encontrar.

El grupo se preparó durante meses y diseñaron un mecanismo ingenioso para mantenerse en contacto día a día. La comunicación se haría por medio de transmisor de fotones encriptados de altísima refinación que los conectaría al año 2045. Igualmente, la respuesta les llegaría casi de inmediato, aprovechándose del desdoblamiento del tiempo y la inmaterialidad del mismo.

 

El día de la partida llegó. El mismo Papa como máxima autoridad política mundial fue a despedirlos y desearles un gran viaje.

  • Queridos hermanos, desde la gran aniquilación del mundo musulmán hace ya quince años, el planeta confía en la Iglesia Católica como nunca antes en su historia. La ciencia y la religión han sido unidas al fin y, ahora. la Fe gobierna la Tierra. Pero todos sabemos la importancia de este viaje. Poder ver y traer pruebas de la vida y obra de Nuestro Señor Jesucristo es vital para consolidar la fe cristiana cuestionada y agredida hoy por los insurrectos que, aunque sean una minoría, es indudable que aún tienen el poder de sembrar duda. Nuestra Iglesia siempre ha promulgado la verdad de la Fe así que traer la imagen del nacimiento de Jesús-el Hijo de Dios- a nuestro tiempo hará un gran favor a la humanidad.

Les deseo la mejor de las protecciones y que el Señor los guíe.

 

Bendijo a cada uno de los integrantes de la misión, todos hombres de confianza y acérrimos católicos.

  • El gobierno negará cualquier vínculo en caso de que la prensa descubra algún indicio de lo que comenzamos hoy, les recordó finalmente.

Todos se miraron y asintieron.

 

En unos instantes estaban los hombres en el comienzo de la historia. Sabían perfectamente qué hacer, lo habían practicado hasta el mínimo detalle.

Cuando llegaron a la pequeña aldea de Nazaret donde nacería Jesús, buscaron rápidamente la casa-establo donde según la Biblia pasarían la noche María y José. Horas previas al alumbramiento, todos esperaban el nacimiento del Salvador. Era una cálida noche de marzo y todo estaba sucediendo tal como esperaban. Se mezclaron entre los pastores y gente del lugar filmando con disimulo todo lo que podían desde ángulos diferentes.

Los hechos se sucedieron rápidamente. El parto fue sin dolor y María envolvió en trapos y acostó en un pesebre a su bebé, porque era lo único que había en el katályma.

 

Casi enseguida llega el mensaje del pasado. Lo recibe el Presidente del Governatorato, Su Eminencia Cardenal Alberti e, inmediatamente, se lo lleva al Papa.

Pedro II bajó el mensaje en su Fotónencriptrans Apple personal, miró al Cardenal y dijo “Envíen ya a la guardia especial. Maten al bebé.”

 

Al día siguiente el prelado, recién llegado del pasado, se presentó frente al Papa.

  • Su santidad el trabajo está hecho. La guardia mató a la niña negra y la cambió por el androide varón. Todo transcurrió con rapidez y se restableció el debido orden. Dejamos el mejor soldado de la guardia para asegurarnos que se siguiera el curso como fue diseñado.

 

Éste se hizo conocido como Judas Iscariote, apóstol de Jesús de Nazaret.

Ya no lo dejaron volver al futuro.

Con los siglos, salió a la luz el “Evangelio Apócrifo de Judas” que sería la base del movimiento insurgente contra la Iglesia.

 

 

La máquina infernal

Erase una ciudad superpoblada cuyos habitantes pacíficos, tolerantes e incapacitados de expresar ideas propias vivían en armonía con sus existencias tranquilas pero desabridas. Sin lugar para las diferencias, éstas quedaban anestesiadas por la conformidad o el falso consenso.
Las autoridades obligaban a los ciudadanos a someterse cada seis meses a un tratamiento succionador de pensamientos divergentes que operaban diversas máquinas extendidas a lo largo del orbe como si fueran cajeros automáticos, dispensadores de bebidas o combustibles.
Estas máquinas constaban de un gran artefacto similar a los antiguos secadores de pelo de las peluquerías. El usuario lo colocaba en su cabeza y, luego de digitar un pin, un complejo mecanismo era accionado, dejando como consecuencia el cerebro plano como un mar previo a la tormenta y vacío como un bolsillo a fin de mes.
Varias células de conspiradores, que actuaban bajo la protección de las horas nocturnas, lograban desactivar por un tiempo algunas de estas máquinas. Un informante en filas del enemigo les había proporcionado el código para tal fin.
Las autoridades al descubrir dicha maniobra acometieron una intensa investigación entre sus cuadros dirigentes hasta dar con el espía, al que expusieron al escarnio públicoen la plaza principal de la ciudad bajo la cobertura de los diferentes medios de comunicación.
Seguidamente, encomendaron a un grupo de expertos la creación de sofisticados códigos de seguridad que se intercambiarían alternativamente y así despistar a los conspiradores por si acaso la medida ejemplificante no hubiera sido suficiente para detenerlos.
Estos pasaron un buen tiempo abatidos y dispersos hasta que lograron recomponerse e infiltrar un nuevo informante.
La tarea que tenían ahora se presentaba mucho más difícil, ya que los códigos cambiaban continuamente sin ninguna lógica o criterio que ellos pudieran descubrir.
Una noche, en su habitual ronda nocturna, dos conspiradores observaron una luz en el estrecho cubículo que albergaba a una de las máquinas. Se acercaron en silencio y,a través del cristal, se coló una visión que los llenó de asombro. Un chiquillo en puntas de pie, de espaldas a ellos, manipulaba con destreza las teclas del artefacto. A continuación, un pitido continuo indicaba que la máquina había sido desactivada.
Los conspiradores boquiabiertos no podían dejar de mirar la escena. Ellos no sabían que el chiquillo era uno de los tantos que habían desarrollado una peculiar inmunidad a los efectos perniciosos del tratamiento. Uno de los tantos afortunados que en un futuro vencerían al sistema.

Reunión en el cielo infinito

Anu, Enki y Enlil eran los nombres que aquellos primeros humanos que vivían en la Mesopotamia les dieron a sus Dioses más importantes. Anu, que es muy responsable y meticuloso, se había convencido de que Enki y Enlil eran de confiar y con ellos discutía siempre los resultados de los distintos experimentos, que hacían por esos mundos. Una tarde, los tres conversaban reunidos en un rincón de los cielos.
—Hoy tenemos que tomar alguna decisión con esos seres que llamamos humanos y que pusimos en un pequeño planeta que ellos llaman tierra. Ya hemos permitido que se desarrolle el experimento y, a mi entender, los resultados no son satisfactorios. Yo creo Enlil, sin ánimo de polemizar, que te equivocaste con ellos, han resultado mucho peores de lo que todos esperábamos.
—Gran ser supremo, Dios de Dioses, perdóname pero discrepo con tu juicio, sigo creyendo que los humanos tienen un gran potencial y que tu no estás informado correctamente —dijo Enlil.
Enki, conocido por su sabiduría, se acomodó en su silla, pensó unos segundos y luego comentó:
—Para ser franco, a mí nunca me gustaron los humanos, los encuentro muy agresivos y, sinceramente, me molesta la forma en que maltratan el planeta en que los ubicamos. A mi entender, deberíamos terminar con ellos y lo más simple sería hacer colisionar ese pequeño planeta con su sol y a otra cosa.
—A mí me rechina su soberbia, algunos parecería que creen ser ellos los Dioses. Yo he sabido aceptar que los que viven en cada zona del planeta tengan sus propias creencias pero me molesta que no nos respeten como deberían, al fin y al cabo, ellos existen porque nosotros los pusimos allí —dijo Anu quien, sin duda, estaba desconforme con el experimento.
—Al paso que van, en pocos siglos, no se podrá vivir en ese planeta. Maltratan y matan a los otros seres que pusimos allí. Se odian y se matan entre ellos. Son un verdadero peligro para el universo.
—Enlil, no he escuchado de ti argumentos que me convenzan, tienes una última oportunidad de defender a esas bestias antes de que ordene hacer saltar en millones de pedazos ese planeta —dijo Anu notoriamente cansado del tema.
—Sí, Uds. tienen razón. Los humanos a veces son terribles, se odian y se matan entre ellos, consumen los bienes del planeta sin mucho control, no respetan a los otros seres pero de cualquier forma son mi experimento más exitoso. Yo me siento responsable de los humanos y Uds. saben que puse en ellos lo mejor de mí. Admito que en muchos aspectos son insoportables, pero los invito a bajar en secreto a su mundo y conocerlos.
—De acuerdo hagamos esa visita pero tú necesitas decirnos qué cosa de ellos debemos conocer, tienes que guiarnos.
— Muy bien, como mínimo la visita tiene que incluir: Ver “La llegada de la Primavera “de Botticelli, escuchar la Quinta Sinfonía de Beethoven, contemplar “La Pietá” de Miguel Ángel en el Vaticano, mirar a una madre amamantar a su hijo, ver a un hombre y una mujer amarse apasionadamente y, sentados sobre una alfombra persa de Kashan, leer un poema completo de Walt Whitman. Luego de que hagamos eso aceptaré vuestro veredicto sin discutir.
Cuando los tres Dioses se volvieron a reunir en el pequeño rincón de los cielos, sólo se escuchó la voz de Anu.
—Este triunvirato de Dioses decide que se encomienda al Dios Enlil mantener el experimento humano, seguirlo de cerca y volver a reunirnos por este asunto en algunos miles de años.

El final

Los haces de luz reflejaban el agua sobre la basta tierra seca, nada quedaba de la tierra fértil que una vez fue. La selva talada había corrido a los animales de su hábitat natural. La vegetación frondosa daba paso a grandes extensiones de plantaciones de soja. Él miraba desde arriba dándose cuenta que faltaban piezas de aquel hermoso rompecabezas que una vez había armado. Varias especies exóticas se habían extinguido.
Pensó en la vorágine del hombre guiada por el consumismo. Ya nadie hablaba con otras personas, caminaban como robots por las calles contaminadas, enchufados a los audífonos. Todos sumergidos en sus propios mundos. No había gestos de alegría en sus rostros pálidos, se notaban cansados. No salían, se mantenían en su mundo electrónico y gris dentro de sus casas. Sólo salían a cumplir sus robóticas horas de trabajo para poder ganar más dinero y comprar el último teléfono celular o la última televisión de plasma. Los fines de semana se consumían dentro de los centros comerciales para informarse de los últimos avances en cualquier producto electrónico, haciendo un pequeño descanso para engullir una hamburguesa con papas fritas y una bebida cola llenando sus cuerpos, maravillosa máquina perfecta, de grasa y azúcar. La obesidad iba ganando terreno y la vida pasiva los adornaba con pronunciados vientres. Ya no se sentaban en una plaza a tomar un helado o simplemente a disfrutar del aire y del sol. El sol era malo desde que la capa de ozono tenía un cráter que ocupaba cuarta parte del planeta y el aire que se respiraba estaba contaminado por la emanación de gases de los grandes centros industriales. Los niños eran depositados en guarderías a los tres meses de nacidos y pasaban las ocho horas de trabajo de sus padres dentro del recinto. Sus maestras eran su primer contacto con el mundo exterior. Con ellas los niños daban sus primeros pasos y pronunciaban sus palabras. La superpoblación de autos se controlaba a partir del último número de sus matrículas, lunes miércoles y viernes los pares y martes jueves y sábado los impares. El domingo libre. A Él se le ocurrió dar avisos del fin, enviando tornados y tsunamis, a los más inteligentes les imprimió en la conciencia el calentamiento global. Sin embargo los grandes gigantes fueron devastando todo a su paso, destruyendo selvas enteras, los pulmones del mundo, arrasaron con la vida marítima, perforaron tierra fértil en busca de petróleo y agotaron los acuíferos naturales.
¿Cuánto tiempo más resistirían? De las innumerables maravillas que Él había creado, el hombre era un error, ahora se daba cuenta. El hombre había consumido el planeta entero y no paraba de procrearse como una especie de plaga inmunda. Ciudades atestadas de gente, recursos agotados y graves cambios climáticos. Decidió eliminar la raza humana, limpiar el mundo para un nuevo renacer. El amor por lo creado había retrasado su decisión pero ahora era imperante poner un punto final. Extendió sus brazos al universo y desató una tormenta solar. Las gigantes llamas fueron acercándose a la tierra como una bandada de cuervos furiosos arrasando un maizal. Vio arder el mundo como una antorcha y sintió alivio. Otro día, quién sabe cuándo, crearía un nuevo mundo con criaturas bellas, tierra fértil y aguas limpias. El hombre ya no está en sus planes.